Una práctica sencilla y profunda donde, desde una postura cómoda y estable, dirigimos la atención hacia distintos vórtices del cuerpo para cultivar presencia, percepción y consciencia interior.
Una invitación a detener el ritmo externo y habitar el silencio desde la observación serena
Material necesario: zafu, silla, manta o bloque para favorecer una posición cómoda y elevada.
